miércoles

El Rey Salomón y las minas

Hay una vieja historia (supongamos que más o menos fue como la cuentan) en la que dos mujeres se disputan la maternidad de un niño y esta disputa llega hasta el rey de la comarca, quien por no poder resolver satisfactoriamente la controversia, pide a sus esclavos que corten el niño por la mitad y entreguen una parte a cada reclamante.

Ante esta decisión, una de de las litigantes suplica al rey que no haga eso, que ella prefiere que se lo entreguen –entero- a la otra mujer.
El rey, como muchos sabemos, reconoce en esta actitud de desprendimiento a la madre verdadera, sin siquiera plantearse que la mujer pudo haber actuado así por temor a las graves consecuencias que acarrearía a su alma inmortal, cargar con la muerte de un inocente por un capricho de madre frustrada.
Dejando de lado todos los caminos laterales que muy pródigamente surgen en cada lectura de un libro religioso, hagamos uso de la metáfora pura y avancemos hasta un poco atrás de nuestro tiempo.
Una de las consignas de los años ´70 era “La tierra pertenece a quien la trabaja” y aún hoy, por doquier hay

jueves

Periodismo y perriodista

El 3 de agosto de 2010 estaba escuchando Radio Ciudad, de Gianfranco Casarín (1) quien, con mucha razón se quejaba de la inoperancia de las autoridades municipales en cuanto al aseo del pueblo, al bacheo de calles y otros aspectos en que todos sabemos, el Ejecutivo municipal no tiene –por decirlo de una manera suave- un feliz desempeño.


Basta salir a la calle y conducir un par de cuadras para comenzar a recordar a los familiares de todos aquellos que debieron tapar ese pozo donde casi dejamos el tren delantero completo y jamás lo hicieron.

Basta salir a la calle y caminar un par de cuadras para ver las montañas de basura abandonada durante mucho tiempo en algunas esquinas de la ciudad.