viernes

LA SEGURIDAD Y SUS PALADINES

Siempre sigo preguntándome a quien beneficia la inseguridad. Creo que ya escribí sobre esto, pero la realidad me impele a continuar con el tema.
Desde que los candidatos (a intendentes, a concejales, a gobernadores, a presidente...) que más claman por seguridad para toda la gente decente que concurre diariamente a su trabajo iniciaron su campaña, se viene agudizando el problema de la inseguridad, si nos atenemos a lo que nos dicen los noticieros.
Vecinos muertos para arrebatarles una mochila, un teléfono, una bicicleta, cosas por las cuales realmente no vale la pena matar a nadie (si es que matar a alguien valiera la pena) y por las que nadie pondría en juego su vida.
Todos alguna vez pensamos que si viene un chorro armado, le entregamos lo que busca y que se vaya, pero dejándonos lo más importante: la vida.
Las cosas cambiaron y cambiaron mucho más profundamente desde que varios candidatos paladines de la seguridad a rajatabla, se lanzaron al ruedo político.
Ellos prometen seguridad (no se sabe cómo) y quizá, la gente se ilusione tras esa promesa y los vote, pero antes y como condición necesaria, hay que hacerles ver lo terrible que es la inseguridad, el robo al voleo, seguido de muerte, el secuestro expreso, el secuestro virtual y todas esas modalidades a las cuales los noticieros son muy afectos.
Y ...puta...cuando llego a este punto de mis pensamientos, siento que la pregunta “¿a quien beneficia la inseguridad?”, se responde sola.
No es muy difícil conseguir patotitas de lúmpenes, drogadictos (o no), con pretensiones de ser llamados “sicarios” a quienes se les pague (monedas) para que salgan a cometer robos seguidos de muertes.
Ellos no salen en el noticiero, salen sus víctimas, pero ellos se jactan entre su grupo de haber cometido ese crimen.
Los otros, los que si salen en los programas de televisión condenando enérgicamente las muertes y violencia, pagan pocos pesos y embolsan algunos votos.
Desde que vi en la zona de Liniers el primer cartel propagandístico del candidato De Narvaez (por  poner uno cualquiera) comenzaron los robos a futbolistas y artistas famosos que tienen mucha más repercusión que los hechos cometidos contra vecinos anónimos y en estos días  apareció un actorzuelo semi anónimo llevando su santa indignación a todos los canales donde el escándalo es lei motiv de su programación.
Un caso que me preocupa es el del periodista Gustavo “el gato” Sylvestre, quien inició hace poco un programa exitoso en un canal porteño donde impera el debate, la diversidad ideológica y –no siempre- la altura conceptual, quien fue atacado en su domicilio y a quien le incendiaron una camioneta de su propiedad, en un claro ataque a otra forma de entender la política y su presentación ante la sociedad; la forma que nos indica que debemos exponer nuestras ideas y fundamentar el por qué de ellas.
Hay quienes no tienen fundamentos para apoyar sus ideas....también están los que no tienen ideas y solo saben de ataques.
Hablando de ataques, hace unos días asaltaron y golpearon a un colectivero de la zona sur y las líneas de micros dependientes de la empresa en la cual trabaja el chofer asaltado, pararon, llevando malestar a miles de personas, que a la hora de ir a sus trabajos no contaban con el medio que habitualmente usan.
Anoche se repitió lo mismo en la zona oeste, donde golpearon brutalmente al chofer que acababa de dejar servicio.
¿Cuanto podrán robarle a un trabajador del volante? ¿Cien pesos –diez dolares-?
Pero quien ordena este tipo de robos violento (el chofer esta en coma), sabe que eso moviliza a los delegados sindicales a parar las líneas de la empresa, en este caso las líneas números 218, 284, 325, 378, 504, 622 y 628 donde se desplazan, calculemos bajo, 100.000 pasajeros cada mañana y que en esa gente aumenta el estado de incomodidad, que quizá –quizá- los lleve a votar por los que prometen seguridad en caso de ser electos.
No les importa el malestar general –lo buscan-, las pérdidas económicas, el día perdido en el salario, la salud del pobre señor atacado, la angustia de su familia. Solo les importa que con ese hecho posiblemente se embolsen algunos votos mas.
Y colateralmente, los delegados sindicales deberían saber que la única forma de proteger a sus agremiados de ataques como éste es precisamente no reaccionar en la forma que lo hicieron, demostrar que un ataque no paraliza 7 líneas de micros, entonces, los que se benefician de la inseguridad, van a ordenar a sus “sicarios” que busquen víctimas por otro lado.
Es lo mismo que cuando en el colegio te molestaban por ser flaco o gordo. Si te enojabas, perdías, si no dabas bola, al poco tiempo dejaban de hacerlo.
Mi solidaridad con el chofer atacado, con todos los choferes atacados, con todas las víctimas de estos ataques sin sentido.

Mi repudio a quienes por un puñado de votos, propician estas actitudes.-

jueves

Y vos...¿qué tomás?

El pánico ante la hoja en blanco me está atacando.

Venía dispuesto a escribir sobre la violencia en argentina, habiendo acabado de leer en un blog español la violencia que reina en caracas, aparentemente vista desde alguien que milita en sectores antichavistas, pero solamente se me ocurrieron –al ver la hoja en blanco- los más trillados argumentos.
Que debemos evitar que los chicos anden drogados porque eso le borra los límites entre el bien y el mal (siempre “los chicos”, nunca el señor que se sube a su bmw y circula a 180 en avenidas, eso no es violencia, eso es viveza); que debemos alejarlos un poco de la televisión y el cine, quienes con su cuota de violencia generalmente impune, los empuja a ser violentos; que debemos educar para que la costumbre sea conversar, no pelear.

Y haciendo aquello que desde nuestro modesto lugar de padres, maestros, psicólogos o lo que fuere, podemos hacer, vemos que día a día se producen nuevos hechos de violencia que son brutalmente expuestos por la tele ante todos a la hora del almuerzo o mientras la familia comienza a reunirse para cobijarse en la “cueva” (la ancestral cueva que nos protegía del tigre dientes de sable) a pasar la noche.
Las pesadillas agradecidas.
El muerto nuestro de cada día es expuesto a todas las luces, a todos los vientos, a todos los morbos. No solamente “habla el muerto”, sino que hablan sus familiares más íntimos, quienes por supuesto piden pena de muerte para los asesinos; hablan los vecinos cercanos, quienes nos dicen cuán bueno era el muerto; hablan los policías quienes en su lenguaje poblado de “un masculino”, “positivo” y “óbito”, nos confunden un poco; habla el diariero de la esquina que escuchó el estampido; la señora que nada sabe del asesinato pero como estaba al pedo cerca de las cámaras y quiere aparecer en televisión también habla…y todo eso a repetición muchas veces al día hasta que aparezca otro muerto más fresco que suplante al anterior.
También, hay alguien que habla, pero que no sale en televisión.
Es el asesino.
Es ese tipo que va y le dice a sus amigos más íntimos, mientras se toman una birra, que fue él “…quien boleteó al chabón ese de la tele” y a quien sus amigos envidian momentáneamente por “salir en la tele” y a quien, por supuesto, van a emular en la primera ocasión que se les presente para también salir ellos en TV.
Eso lo saben perfectamente las compañías y de seguridad los medios de comunicación que se dedican a asustarnos con este tipo de noticias.
Las compañías de seguridad saben que “la inseguridad” es buen negocio para ellas y la publicitan (y quizá también contribuyan a formarla).
Los medios saben que están sembrando más noticias de esas para tener trabajo mañana, el mes que viene, el año siguiente…
Y he vuelto a caer en que la culpa la tiene la TV. ¿Será que es así nomás? ¿Será que estamos siendo manipulados descaradamente por los grandes monopolios de la comunicación para hacernos creer (subliminalmente) que “lo nuevo” es el paco; el alcohol en los boliches; la gastada a piñas afuera, de ser posible hasta que el otro no se mueva más; el andar a 180 por calles y avenidas?
No nos están asustando solamente para tener más trabajo y nuevas noticias –ese es uno de los motivos más visibles-. Hay otro motivo más profundo: hacernos creer que en democracia no es posible mantener el orden que nos asegure tranquilidad al salir a las calles…y de ahí a pedir mano dura, pena de muerte, dictadura, hay solamente un paso.

POSTDATA: Hace varios días que escribí lo de más arriba después de leer el blog español y de encender la tele y ver que en todos los noticieros de la noche se mostraba a grupos de chicos alcoholizados que salían de los boliches totalmente perdidos y levantando su vasotazo de cerveza o fernet con coca trataban (infructuosamente) de decir algo inteligente, comprensible o divertido.
Eso en la parte más suave, porque también mostraban todas y cada una de las peleas que se arman a la salida de los boliches, que muy probablemente los chicos pelean con la intención de verse al otro día en la tele, sabiendo que las cámaras andan buscando eso.
Y nos quejamos (nosotros, los espectadores y ellos, los funcionarios y los “periodistas”) de que los chicos toman vino, toman cerveza, toman fernet, toman vodka, toman…aunque últimamente algo cambió y nos quejamos (nosotros, los espectadores y ellos, los funcionarios y “los periodistas”) de que los chicos toman escuelas.
Entonces los periodistas, que en su aspecto externo, ven muy parecidos a los chicos que toman vino, cerveza, fernet y vodka con los chicos que toman escuelas, los hacen hablar a estos últimos ante las cámaras, pero ¡oh sorpresa!..., construyen las frases de forma tal que se entiende aquello que quieren transmitir, dicen cosas coherentes y hasta opinan mejor que muchos diputados oficialistas o desoficialistas e incluso que algunos periodistas a quienes suele concedérseles enormes espacios en noticieros, programas políticos o programas de farándula y esto, independientemente de que uno esté a favor o en contra del método elegido por los estudiantes para solicitar las tan necesarias mejoras en sus colegios, es objetivamente cierto.
Algo viene cambiando y les cuesta trabajo ocultarlo debajo de la alfombra laboriosamente tejida durante muchos años por los tinelli, los suar, los nelson castro, los susana giménez y los mirta legrand.

miércoles

El Rey Salomón y las minas

Hay una vieja historia (supongamos que más o menos fue como la cuentan) en la que dos mujeres se disputan la maternidad de un niño y esta disputa llega hasta el rey de la comarca, quien por no poder resolver satisfactoriamente la controversia, pide a sus esclavos que corten el niño por la mitad y entreguen una parte a cada reclamante.

Ante esta decisión, una de de las litigantes suplica al rey que no haga eso, que ella prefiere que se lo entreguen –entero- a la otra mujer.
El rey, como muchos sabemos, reconoce en esta actitud de desprendimiento a la madre verdadera, sin siquiera plantearse que la mujer pudo haber actuado así por temor a las graves consecuencias que acarrearía a su alma inmortal, cargar con la muerte de un inocente por un capricho de madre frustrada.
Dejando de lado todos los caminos laterales que muy pródigamente surgen en cada lectura de un libro religioso, hagamos uso de la metáfora pura y avancemos hasta un poco atrás de nuestro tiempo.
Una de las consignas de los años ´70 era “La tierra pertenece a quien la trabaja” y aún hoy, por doquier hay
 campesinos sin tierras que sueñan con trabajar las que los latifundistas mantienen inactivas, y con ellas poder brindar sustento a sus familias y alimentos a un mundo que los precisa.

Desde que se produjo el boom de la soja, en Argentina casi no quedan tierras aptas que no estén sembradas con esta oleaginosa. Es más, constantemente se talan bosques nativos para generar nuevos sojales, dado que la semilla sometida a mutaciones genéticas, está capacitada para desarrollarse prácticamente en cualquier clima y tipo de tierra.

Si nos atenemos férreamente a la consigna setentista, entonces, es correcto que la tierra pertenezca a esos consorcios transnacionales que la arriendan para concretar su negocio sojero aplicando sobre ella métodos de extracción minera, con muy poca ocupación de mano de obra, dejando tras de sí campos inservibles, agotados, bosques destruidos, pueblos devastados por las enfermedades, ríos y napas subterráneas contaminadas con agroquímicos altamente cancerígenos, que incluso llegan a las aguas corrientes de grandes ciudades como Córdoba, Santa Fe, Rosario, Santa Rosa, Paraná, Buenos Aires, La Plata, Bahía Blanca, etc.

Lo mismo sucede con la megaminería en aquellas tierras que, graciosamente, le fueron concesionadas a enormes y poderosas empresas mineras para explotarlas, con contratos leoninos (leoninos para el país, que se queda sin sus minerales y nada gana). En muchos de estos casos se trata de grandes yacimientos de baja ley, pluriminerales, algunos de los cuales habían sido dejados de explotar por antieconómicos, pero en los que aplicando el método de lixiviación, vuelven a resultar sumamente rentables.

Por este proceso, se dinamitan grandes extensiones, incluso cerros enteros, muelen las rocas hasta casi transformarlas en polvo y le arrojan una sopa de cianuro, arsénico, nitratos, nitritos, ácido sulfúrico y quien sabe qué más, para decantar los minerales que a ellos les interesan, los cuales, una vez refinados, de inmediato son enviados fuera del país.

Como sucede con los consorcios sojeros, ellos trabajan la tierra, ellos se llevan las ganancias…pero ¿qué nos dejan?

Casualmente (¿casualmente?) nos dejan casi las mismas secuelas que los consorcios sojeros: pueblos devastados, tierras inútiles para cualquier otra aplicación, glaciares destruidos, centros turísticos transformados en roquedales informes y por supuesto la contaminación.

Los diques de cola –generalmente ubicados en zonas sísmicas-, donde fueron volcados todos los residuos de aquella sopa con que extrajeron los minerales, poco a poco comienzan a verter su veneno en napas subterráneas y arroyos de montaña… y suelen hacerlo durante muchos años.

El cianuro, el arsénico, el ácido sulfúrico, los nitratos, los nitritos, los materiales radiactivos en este caso llegan a ciudades como Salta, Catamarca, La Rioja, Mendoza, San Juan, Neuquén, San Luís, Tucumán, Santiago del Estero, Río Gallegos, Bariloche, Jujuy por solo citar algunas de las mayores…arrastrando su secuela de nacimientos con malformaciones, cáncer, enfermedades pulmonares, enfermedades de la piel y otras.

También se ven muy perjudicados los innumerables minifundistas que hay en las provincias afectadas, porque se usa el agua –que proviene de los más puros manantiales de la cordillera- para lixiviar. Esa agua que debería llegarles a ellos para alimentar sus plantaciones y que no les llega…o llega muy contaminada y por ende inservible para el riego de las frágiles producciones regionales que generalmente son viñedos, fruta fina, fruta u hortalizas.

Entonces, volviendo al ejemplo de aquel antiguo rey, lo justo, lo realmente justo, sería sacarle la tierra a quienes la maltratan, la depredan sin importarle que ella muera y dársela a quienes la cuidan.

La consigna setentista “La tierra pertenece a quien la trabaja”, por una simple cuestión de supervivencia de todas las especies que la habitamos, se transformó en “LA TIERRA PERTENECE A QUIEN LA PROTEGE”.

El bíblico rey marcharía con su pancarta, gritándola a los cuatro vientos.

viernes

Hoja en blanco

El ojo que todo lo ve
El pánico ante la hoja en blanco me está atacando.

Venía dispuesto a escribir sobre la violencia en argentina, habiendo acabado de leer en un blog español la violencia que reina en caracas, aparentemente vista desde alguien que milita en sectores antichavistas, pero solamente se me ocurrieron –al ver la hoja en blanco- los más trillados argumentos.
Que debemos evitar que los chicos anden drogados porque eso le borra los límites entre el bien y el mal (siempre “los chicos”, nunca el señor que se sube a su bmw y circula a 180 en avenidas, eso no es violencia, eso es viveza); que debemos alejarlos un poco de la televisión y el cine, quienes con su cuota de violencia generalmente impune, los empuja a ser violentos; que debemos educar para que la costumbre sea conversar, no pelear.
Y así, pese a esos argumentos vemos que día a día se producen nuevos hechos de violencia que son brutalmente expuestos por la tele ante todos a la hora del almuerzo o mientras la familia comienza a reunirse para cobijarse en la “cueva” a pasar la noche.
Las pesadillas agradecidas.
El muerto nuestro de cada día es expuesto a todas las luces, a todos los vientos, a todos los morbos. No solamente “habla el muerto”, sino que hablan sus familiares más íntimos, quienes por supuesto piden pena de muerte para los asesinos; hablan los vecinos cercanos, quienes nos dicen cuán bueno era el muerto; hablan los policías; habla el diariero de la esquina que escuchó el estampido; la señora que nada sabe del asesinato pero como estaba al pedo cerca de las cámaras y quiere aparecer en televisión también habla…y todo eso a repetición varias veces al día hasta que aparezca otro muerto que suplante al anterior.
Pero, hay alguien que habla y no sale en televisión.
Es el asesino. Ese tipo que va y les dice a sus amigos más íntimos que fue él “…quien amasijó al chabon ese de la tele” y a quien sus amigos envidian momentáneamente por “salir en la tele” y a quien, por supuesto, van a emular en la primer ocasión que se les presente para también salir ellos en TV.
Eso lo saben perfectamente los medios de comunicación que se dedican a asustarnos con este tipo de noticias.
Los medios saben que están sembrando más noticias de esas para tener trabajo mañana, el mes que viene, el año siguiente…
...Y volví a caer en que la culpa la tiene la TV. ¿Será que es así nomás? ¿Será que estamos siendo manipulados descaradamente por los grandes monopolios de la comunicación para hacernos creer (muy subliminalmente) que “lo nuevo” es el paco; el alcohol en los boliches; la gastada a piñas afuera, de ser posible hasta que el otro no se mueva más; el andar a 180 por calles y avenidas?
No nos están asustando solamente para tener noticias –ese es uno de los motivos más visibles-. Hay otro motivo más profundo: hacernos creer que en democracia no es posible mantener el orden que nos asegure tranquilidad al salir a las calles…y de ahí a pedir mano dura, pena de muerte, dictadura, hay solamente un paso.

miércoles

De la muerte, nadie se salva

jose saramago
De la muerte nadie se salva.
Ya lo sé, el titulo es una perogrullada más grande que un elefante, habría que ser absolutamente ciego para no darse cuenta de ello, sobre todo si el elefante viaja desde portugal hasta austria en pleno medioevo.
Hasta ahora se han muerto todos los que vivieron y al resto (vos lector, yo, la señora que habla a los gritos por su celular), sin dudas, ya nos va a llegar el tiempo de no estar más.
Lo importante es cómo se vive, qué se deja y si al final de la vida, por error, por miedos o por lo que fuere, uno deja de sostener las ideas que siempre sostuvo y transa con el temor.
Esto último no sucedió en el caso de josé saramago.
Se mantuvo firme en su ateismo, se mantuvo firme en su ideal comunista, enfrentándose a todo lo que de opresor tiene el clericalismo y las religiones organizadas para expoliar hasta el alma (en caso de que ella exista) de sus acólitos.
Se mantuvo firme contra lo de oscuro y siniestro que tiene la construcción de grandes templos para alabar a un dios que nos ignora absolutamente -o que en definitiva también murió hace siglos, antes de que la raza humana llegara a tal- sabiendo que esos templos son solamente parte de la vanidad de los humanos.
¿Qué puede decir un admirador suyo que desde la patagonia se sintió honrado con una vida tan decorosa y una muerte tan honrosa como la de saramago?: Muy poco.
Por eso es que simplemente voy a honrarlo subiendo a continuación “el factor dios”, que es uno de los ensayos que más me impactó.
Espero que lo lean, sobre todo hoy que nuestra amada patagonia se ve invadida por todo tipo de religiones (mormones, testículos de jehová, adventistas, evangelistas, católicos, etc)
Gracias…a Saramago

El factor dios, de José Saramago

En algún lugar de la India. Una fila de piezas de artillería en posición. Atado a la boca de cada una de ellas hay un hombre. En primer plano de la fotografía, un oficial británico levanta la espada y va a dar la orden de disparar. No disponemos de la imagen del efecto de los disparos, pero hasta la mas obtusa de las imaginaciones podrá 'ver' cabezas y troncos dispersos por el campo de tiro, restos sanguinolentos, vísceras, miembros amputados. Los hombres eran rebeldes. En algún lugar de Angola. Dos soldados portugueses levantan por los brazos a un negro que quizá no este muerto, otro soldado empuña un machete y se prepara para separar la cabeza del cuerpo. Esta es la primera fotografía. En la segunda, esta vez hay una segunda fotografía, la cabeza ya ha sido cortada, esta clavada en un palo, y los soldados se ríen. El negro era un guerrillero. En algún lugar de Israel. Mientras algunos soldados israelíes inmovilizan a un palestino, otro militar le parte a martillazos los huesos de la mano derecha. El palestino había tirado piedras. Estados Unidos de América del Norte, ciudad de Nueva York. Dos aviones comerciales norteamericanos, secuestrados por terroristas relacionados con el integrismo islámico, se lanzan contra las torres del World Trade Center y las derriban. Por el mismo procedimiento un tercer avión causa daños enormes en el edificio del Pentágono, sede del poder bélico de Estados Unidos. los muertos, enterrados entre los escombros, reducidos a migajas, volatizados, se cuentan por millares.
Las fotografías de India, de Angola y de Israel nos lanzan el horror a la cara, las victimas se nos muestran en el mismo momento de la tortura, de la agónica expectativa, de la muerte abyecta. En Nueva York, todo pareció irreal al principio, un episodio repetido y sin novedad de una catástrofe cinematográfica más, realmente arrebatadora por el grado de ilusión conseguido por el técnico de efectos especiales, pro limpio de estertores, de chorros de sangre, de carnes aplastadas, de huesos triturados, de mierda. El horror, escondido como un animal inmundo, espero a que saliésemos de la estupefacción para saltarnos a la garganta. El horror dijo por primera vez 'aquí estoy' cuando aquellas personas se lanzaron al vacío como si acabasen de escoger una muerte que fuese suya. Ahora, el horror aparecerá a cada instante al remover una piedra, un trozo de pared, una chapa de aluminio retorcida, y será una cabeza irreconocible, un brazo, una pierna, un abdomen deshecho, un tórax aplastado. Pero hasta esto mismo es repetitivo y monótono, en cierto modo ya conocido por las imágenes que nos llegaron de aquella Ruanda de un millón de muertos, de aquel Vietnam cocido a napalm, de aquellas ejecuciones en estadios llenos de gente, de aquellos linchamientos y apaleamientos, de aquellos soldados iraquíes sepultados vivos bajo toneladas de arena, de aquellas bombas atómicas que arrasaron y calcinaron Hiroshima y Nagasaki, de aquellos crematorios nazis vomitando cenizas, de aquellos camiones para retirar cadáveres como si se tratase de basura. Siempre tendremos que morir de algo, pero ya se ha perdido la cuenta de los seres humanos muertos de las peores maneras que los humanos han sido capaces de inventar. Una de ellas, la mas criminal, la mas absurda, la que mas ofende la simple razón, es aquella que, desde el principio de los tiempos y de las civilizaciones manda a matar en nombre de Dios. Ya se ha dicho que las religiones todas ellas, sin excepción, nunca han servido para aproximar y congraciar a los hombres, que, por el contrario, han sido y siguen siendo causa de sufrimientos inenarrables, de matanzas, de monstruosas violencias físicas y espirituales que constituyen uno de los mas tenebrosos capítulos de la miserable historia humana. Al menos en señal de respeto por la vida deberíamos tener el valor de proclamar en todas las circunstancias esta verdad evidente y demostrable, pero la mayoría de los creyentes de cualquier religión no solo fingen ignorarlo, sino que se yerguen iracundos e intolerantes contra aquellos para quienes Dios no es mas que un nombre, nada mas que un nombre, el nombre que por miedo a morir le pusimos un día y que vendría a dificultar nuestro paso a una humanización real. A cambio nos prometen paraísos y nos amenazan por infiernos, tan falsos los unos como los otros, insultos descarados a una inteligencia y a un sentido común que tanto trabajo nos costo conseguir. Dice Nietzche que todo estaría permitido si Dios no existiese, y yo respondo que precisamente por causa y en nombre de Dios es por lo que se ha permitido y justificado todo, principalmente lo peor, principalmente lo mas horrendo y cruel. Durante siglos la inquisición fue también como hoy los taliban, una organización terrorista dedicada a interpretar perversamente textos sagrados que deberían merecer el respeto de quien en ellos decía creer, un monstruoso connubio pactado entre la Religión y el Estado contra la libertad de conciencia y contra el mas humano de los derechos: el derecho a decir no, el derecho a la herejía, el derecho a escoger otra cosa, que solo eso es lo que la palabra herejía significa.
Y, con todo. Dios es inocente. Inocente como algo que no existe, que no ha existido ni existirá nunca, inocente de haber creado un universo entero para colocar en el seres capaces de cometer los mayores crímenes para luego justificarlos diciendo que son celebraciones de su poder y de su gloria, mientras los muertos se van acumulando, estos de las torres gemelas de Nueva York y todos los demás que, en nombre de un Dios convertido en asesino por la voluntad y por la acción de los hombres, han cubierto e insisten en cubrir de terror y sangre las paginas de la Historia. Los dioses, pienso yo, solo existen en el cerebro humano. Prosperan o se deterioran dentro del mismo universo que los ha inventado, pero el 'factor Dios', ese, esta presente en la vida como si efectivamente fuese dueño y señor de ella. No es un dios, sino el 'factor Dios' el que se exhibe en los billetes de dólar y se muestra en los carteles que piden para América (la de Estados Unidos, no la otra...) la bendición divina. Y fue en el 'factor Dios' en lo que se transformo el dios islámico que lanzo contra las torres del World Trade Center los aviones de la revuelta contra los desprecios y de la venganza contra las humillaciones. Se dirá que un dios se dedico a sembrar vientos y que otro dios responde ahora con tempestades. Es posible, y quizá sea cierto. Pero no han sido ellos, pobres dioses sin culpa, ha sido el 'factor Dios', ese que es terriblemente igual en todos los seres humanos donde quiera que estén y sea cual sea la religión que profesen, ese que ha intoxicado el pensamiento y abierto las puertas a las intolerancias mas sórdidas, ese que no respeto sino aquello en lo que manda creer, el que después de presumir de haber hecho de la bestia un hombre acabo por hacer del hombre una bestia.
Al lector creyente (de cualquier creencia...) que haya conseguido soportar la repugnancia que probablemente le inspiren estas palabras, no le pido que se pase al ateismo de quien las ha escrito. Simplemente le ruego que comprenda, con el sentimiento, si no puede ser con la razón, si hay Dios, hay un solo Dios, y que en su relación con el, lo que menos importa es el nombre que le han enseñado a darle. Y que desconfíe del 'factor Dios'. No le faltan enemigos al espíritu humano, mas ese es uno de los mas pertinaces y corrosivos . Como ha quedado demostrado y desgraciadamente seguirá demostrándose.

martes

Calendario anual de lluvias de meteoros

En realidad, esta entrada no es de opinión pero viene a colación de la entrada anterior porque me encanta mirar estrellas, y sobre todo estrellas fugaces (¿hay algo más valioso que aquello que es efímero? ¡ocurre por breves segundos una sola vez en todo la eternidad  y si tenemos la suerte de verlo, es que fuimos bendecidos por la visión de la fugacidad en la inmensa vorágine del tiempo infinito!) y quiero tener a mano las fechas en que se producen.
Tengo la fortuna de vivir en un lugar donde caminando 500 metros estoy en medio del campo en la más absoluta oscuridad y pienso utilizar esa ventaja.
En cierta ocasión, estando de vacaciones/luna de miel en pehuen có, un poco al sur de monte hermoso, tuve oportunidad de ver la lluvia de estrellas que está muy cerca a mi cumpleaños, pero jamás supe si eran las gemínidas o las úrsidas.
Fue un regalo inesperado y espectacular esa noche de viento y frío en la playa desierta y completamente a oscuras.
Espero que alguno que lea esta entrada de blog, pueda disfrutar de una similar (igual no, esa fue única por la configuración de las estrellas fugaces y por mucho mas que no vienen a cuento contar acá).

NOMBRE, APROXIMADO DE PICO, MEJOR VISTA Y APARIENCIA
Cuadrántidas
En 2 a 4 de enero
hemisferio norte
moderadamente brillante, de velocidad media

Alfa Centáuridas
6 a 8 febrero
hemisferio sur
rápido y luminoso, con muchos trenes

Gamma Normids
Marzo 12 a 14
hemisferio sur
rápido y brillante, y blanco y amarillo en su mayoría

Líridas
21 a 23 abril
ambos hemisferios
rápido y brillante con algunos trenes

Pi Púpidas
22 hasta 24 abril
hemisferio sur
brillante, pero muy lento en velocidad

Eta Acuáridas
4 a 6 may
ambos hemisferios
 rápido y luminoso, con muchos trenes

Delta Acuáridas (sur)
Julio 26 a 28
ambos hemisferios
velocidad media, pero débil

Perseidas
11 a 13 agosto
hemisferio norte
rápidos, brillantes y coloridas con muchos trenes

Alfa Aurígidas
31 agosto-2 septiembre
hemisferio norte
rápido y brillante

Delta Aurígidas
27 al 30 septiembre
hemisferio norte
rápido pero débil

Dracónidas
07 al 09 octubre
hemisferio norte
color lenta, débil y amarilla

Oriónidas
20 al 22 octubre
ambos hemisferios
rápido y en ocasiones brillante con algunos trenes

Leónidas
16 al 18 noviembre
ambos hemisferios
muy rápido y muy luminoso con la mayoría de los trenes dejando estelas

Alfa Monocerótidas
11 al 22 noviembre
ambos hemisferios
muy rápido con algunas muy brillantes

Phoenícidas
25 noviembre al 07 diciembre
hemisferio sur
muy lento y débil

Púppidas-Velids
06 al 08 diciembre
hemisferio sur
velocidad media y el brillo bueno

Gemínidas
12 al 15 diciembre
ambos hemisferios
velocidad media, pero muy colorido

Úrsidas
21 al 23 diciembre
hemisferio norte
velocidad media y decae

domingo

Cráter de meteorito en Santa Cruz

              












  La foto satelital  de google, nos permite observar desde unos 15 kms de altura, el cráter meteórico (astroemblema) que se encuentra cercano a las localidades de las heras y pico truncado, en la argentina provincia de santa cruz.
La pared suroeste del cráter fue erosionada a través de los siglos por uno de los brazos del río deseado que viene, en este tramo, desde el noroeste y golpea sobre ese sector, comos e ve en la foto. El astroemblema se encuentra en lo que sería el valle del deseado y casi en el lecho mismo del río.
En cambio el resto del anfiteatro (las bardas) se encuentran casi intactas.
La altura máxima de las bardas es de aproximadamente 480 metros sobre el nivel del mar, en el sector nornoroeste y la fosa tiene su base más baja a cerca de 262 metros sobre el nivel del mar en el sector suroeste, por donde alguna vez lo atravesó el río (antes que las petroleras y mineras se apropiaran del agua).
Como puede apreciarse, sería un círculo casi perfecto de 2,6 kilómetros de diámetro, de no haber sido por la erosión del río.
En este bicentenario de la revolución de mayo, estaría bien que le demos el nombre de alguno de los valientes pobladores originarios de la zona que sufrieron la conquista del hombre blanco a sangre y fuego, aunque más allá del nombre que le demos, el cráter ya era conocido por los antiguos pobladores y seguramente tenía un nombre antiguo y hermoso que se perdió en las batallas para defender las tierras del invasor blanco.
De todas formas, el cráter va a seguir permaneciendo mucho tiempo después que todos los humanos hayamos partido y es posible que quienes vengan a suplantarnos algún día, también le asignen un nombre distinto a todos los demás.
El meteorito que lo produjo, hizo su viaje desde la nube de ort (así quiero creerlo), a muchos millones de kilómetros (casi la distancia que la luz, a 300.000 kms por segundo, recorre en un año) para descansar en nuestra santa cruz y para esas magnitudes de distancias y tiempos, la existencia del ser humano sobre la tierra es menos que una mota de polvo flotando en el oceano pacífico.
Se merece que lo conozcamos antes que nosotros (no él) desaparezcamos.